Categoría: BIOGRAFIAS
4 Marzo 2008
.
.
Un poeta-músico o un músico-poeta es Mauricio Redolés dentro del arte contemporáneo chileno, dependiendo de a quién se le pregunte o qué formato se privilegie en el análisis. Hay libros y discos en el trayecto profesional de este hombre que ha pasado gran parte de su vida en la misma casa del capitalino barrio Yungay, aunque también canciones que se cruzan con poemas (y al revés) y que quizás sea mejor no clasificar del todo. El propio Redolés se ha definido, sencillamente, como "un poeta que tiene una gran admiración por el rock".
.
Debut en la cárcel
.
Incluso más que para otros creadores, el golpe de Estado le significó a Redolés una marca radical en su vida y trabajo. Para el 11 de septiembre de 1973, el entonces militante comunista era un joven de 21 años que estudiaba Derecho en Valparaíso, y que mostraba desde la adolescencia un creciente interés por la narrativa. Con los militares vinieron casi dos años de prisión, tortura y un tétrico deambular entre celdas, barcos y campos de concentración; hasta que un decreto de exilio lo sacó del país en septiembre de 1975. Además del trauma físico y espiritual ("salir de Chile fue salir del infierno", dijo años más tarde), la experiencia le despertó a Redolés una insospechada vocación por la poesía. Fue en prisión que escribió sus primeros poemas, a los que definiría luego como "un bálsamo y una catarsis". Y también entre detenidos fue que se animó a cantar por primera vez en público.
.
Sus años de exilio los pasó en Londres, en medio de todos los estímulos irrepetibles de la irrupción del punk, y en donde sacó un título de bachiller con mención en Sociología. Fue allí, en Europa, que Redolés publicó sus primeras obras; todas ellas autogestionadas. Además de diversos poemarios, en 1983 editó el casete Poesías y canciones. En su interés por la música interpretó un papel clave el antiguo bajista del grupo Congregación, a quien Redolés se encontró casualmente en Inglaterra: "Me hizo ver la música como algo que yo no había visto nunca. Mis encuentros con él eran verdaderas clases".
.
Pudo regresar a Chile recién en 1985, y no tardó demasiado en instalarse en la misma casa del barrio Yungay que había dejado atrás, armar una banda (Son Ellos Mismos) y componer suficientes canciones para acordar un contrato discográfico con Alerce. En el Chile bajo Pinochet, el casete Bello barrio dio inicio a una suerte de culto en torno a su nombre, con incontables seguidores que se fueron repartiendo las copias (oficiales o piratas) de un trabajo mucho más ácido que el que por entonces acogía el Canto Nuevo, pero, a la vez, demasiado "literario" para asociarlo a la emergente protesta punk.
.
En su carátula, Bello barrio se definía como un trabajo de "Poesía & Rock", e integraba entre sus títulos originales musicalizaciones para los poemas "Nada", de Carlos Pezoa Veliz, y "Epitafio", de Roque Dalton. Blues, folk y rock se mezclaban en un sonido que incluso desafiaba a la ortodoxia musical de izquierda ("Ayer me dijo un camarada: Este blues no son tus raíces / Le dije: okey, comrade. It’s my heart, y no lo pises", son dos versos de "Blues de Santiago") y que proponía provocativas interpretaciones para la explotación del cuerpo femenino ("Ciertos especta culos de Santiago de Chile") y el recuerdo del propio torturador ("Triste funcionario judicial"). Lo mejor del trabajo es el poema "Bello barrio", una suerte de "Imagine" del Tercer Mundo, en el que el autor sueña con un Santiago de mujeres bellas y "sinceridad de panadería", ajeno a la violencia y la discriminación, "en el que los cines dan las películas del Guatón Ruiz / y la música de Los Jaivas no ha sido destruida a hachazos".
.
¿Quién mató a Gaete?
.
También como cassette apareció en 1991 Química (de la lucha de clases) (que incluía la musicalización de un poema de Óscar Hahn), y en el que Redolés acuñaba la famosa frase: "Yo prefiero el caos, a esta sociedad tan charcha", coro final del tema que da nombre al disco. La ubicación masiva de Redolés, sin embargo, no se produjo sino hasta mediados de la década de los ‘90 —sin contar una polémica aparición en el programa "El desjueves", en mayo de 1992, en donde su lectura de un poema con uno que otro garabato le hizo ganarse críticas por su condición de "poeta soez"—, cuando el disco ¿Quién mató a Gaete? (1996) ofreció agudas imágenes para interpretar el caldo en el que se cocinaba el período de llamada "transición chilena a la democracia".
.
Fue un álbum trabajado junto a un equipo, sin duda, favorecedor, que incluyó a Álvaro Henríquez como productor, y a Claudio Narea y Cuti Aste entre los músicos invitados; pero en el que, sobre todo, Redolés logró sintetizar muy bien la diversidad de referencias que ocupaba como nunca antes las preocupaciones populares. Estaba la divertida demagogia de "No tengo", la angustia de un traficante descubierto "Llegando a Yungay", los rasgos de una "Chica poco comunicativa" y el "blues acuecado" de "Marcando ocupao" (una muy atípica canción de amor). "Eh, rica" era una suerte de vallenato que venía a ofrecer el equivalente de Estación Central para la "Garota de Ipanema".
.
Sin difusión radial ni televisiva, el tema "¿Quién mató a Gaete?" se convirtió en un éxito subterráneo, que incluso llegó a inspirar una obra teatral homónima, dos años más tarde. En seis minutos, Redolés hacía desfilar al Fondart, Luz Casal, la dinámica del pituto y el diario "
La Cuarta
" hasta construir la real pirámide social que cargaba sobre sus hombros el chileno medio de la época. En revista "Caras", el escritor Antonio Skármeta escribió que el disco "inserta con ferocidad el alma del blues duro en Santiago. Con palabras secas, un profundo y desolado desgarro, ironía y cinismo, más cierto ademán vulgar y teñido en fulgores de inteligencia". "Es un canto contra la impunidad", explicó Redolés (quien más tarde revelaría que para el tema se había basado en Pedro Gaete, un exonerado político que durante los años 80 administró el restaurante "
La Casona
de San Isidro"). Al presentar el álbum, Redolés leyó un discurso en el que se incluía la siguiente idea: "Querer una sociedad mejor es querer una sociedad donde esté asegurado un derecho humano fundamental: el que todas las personas por lo menos una vez en la vida puedan grabar un disco".
.
Bailables de Cueto Road (1998) asumía el formato de un programa radial (conducido por el actor Gregory Cohen) en el que se promocionaban las tiendas y bares de ese preciso sector, y en donde los poetas históricos chilenos tenían un protagonismo especial; partiendo por los textos de Nicanor Parra y Gonzalo Rojas musicalizados, y terminando en el relato de un partido de fútbol ficticio entre "poetas vivos" y "poetas muertos" (a propósito: son estos últimos los que se imponen por goleada). Era un disco conceptual oportuno para una cultura de barrio que, con su extinción, transformaba para siempre la vida en Santiago. El álbum inauguró la etiqueta independiente del músico, Beta Pictoris, e incluía un total de 13 canciones, una de las cuales, "Amor carretiao", alcanzó una ligera difusión radial.
.
En el año 2000, el músico supervisó un relanzamiento en disco compacto de su aplaudido trabajo Bello barrio, el cual vendió junto al libro de poemas Estar de la poesía o el estilo de mis matemáticas y una peculiar caja numerada (sólo hay mil) con regalos como tierra, aire y un espejo con luz de su real bello barrio, el de Yungay. Mauricio Redolés en Shile (2001) es su único disco en vivo, donde revisita distintos momentos de su historia, al cual le siguió 12 Thomas (2004) (con una versión para “El aparecido”, de Víctor Jara y "El frío misterio", de los Electrodomésticos). En ambos lo acompaña una banda estable, Los Ex Animales Domésticos, de la que forma parte también su hijo Sebastián.
.
Redolés ha alternado su trabajo en discos y conciertos con continuos talleres de literatura, algunos de ellos en cárceles de Santiago y Valparaíso (suspendidas por orden de Gendarmería hace algunos años). A pesar de ello, dirige concurridas clases de poesía y se mantiene activo en el circuito en vivo, aunque la difusión mediática no sea constante. Actualmente, prepara además una investigación sobre el rock chileno. Desde el 2006, comenzó a presentarse con una nueva banda acompañante: los ex Ex Animales Domésticos (sic) se convirtieron a partir de entonces en Ruido Bustos, ya con Sebastián Redolés integrado formalmente como baterista.
servido por zocalo
1 comentario
compártelo
20 Octubre 2007
.
Nacido y mal criado en Temuco, desde que aprendí a hablar que cuento historias, las más celebres “No mamá, no me dieron vuelto” o “ No me dieron tareas para mañana”, en realidad eran ocurrencias de mi amigo imaginario, pero él me echaba la culpa a mi.
.
Amante de las cosas simples como un buen reloj rolex y aspirar a un auto último modelo, bahhh¡¡ perdón esta es la biografía autorizada de Juanjo Montecinos, corrijo, amante de los porotos con rienda, una cervecita con los amigos, la sonrisa de Mabel por la mañana o una canción comprometida y comprometedora.
.
Futbolero, pichanguero de barrio hasta que me cansé y cambié el balón de fútbol por la guitarra, pero me di cuenta que solamente con la música no alcanzaba, por eso estudié y me titulé como publicista con lo que tampoco me alcanza para mucho, pero sí para disfrutar de los porotos calentitos todos los días (Rolex quería, ¡¡ja!!).
.
En cuanto a lo netamente musical, todo ha sido una bendición o un premio, compartir con importantes personajes de la música chilena y latinoamericana, además de recorrer lugares de Chile y diversos escenarios son cosas dignas de mencionar, pero hay un factor que es el que me mueve y conmueve, y me dan más ganas aun de seguir comprometido y con fuerzas de componer, estos son las personas que asisten anónimamente a mis presentaciones o conciertos y atribuyen mi trabajo con su respetuoso aplauso, gracias por seguir escuchándome, están todos invitados, nadie sobra.
.
.
Su sitio personal es: http://www.juanjomontecinos.tk/
servido por zocalo
sin comentarios
compártelo
27 Diciembre 2006
Por Marisol García de MUSICA POPULAR
La de Quelentaro ha sido una carrera extensa, aunque marginal a los medios masivos de difusión. El grupo ha impuesto su nombre asociado a una música popular pero solemne, que se aprende a escuchar con la concentración que exige un trabajo alabado sobre todo por la profundidad de sus versos. Según el poeta Raúl Zurita, Quelentaro "no sólo representa una forma más profunda de entender nuestra pertenencia latinoamericana [...] sino algo que trasciende el tiempo; tal vez porque nos está mostrando aquel punto central que se mantiene intacto, no tocado, sean cuales sean los avatares de la historia, del tiempo y de la vida".
Si bien suele circunscribirse su trabajo al flujo creativo de la Nueva Canción Chilena, el rigor obligaría a ubicar a Quelentaro en un cauce aparte. Su origen geográfico y social, los temas de sus canciones, lo radical de sus opiniones y, por cierto, su estilo musical, no siempre coinciden con las características de sus compañeros de generación. "La Nueva Canción nos vomitó, tal como todos los medios. No nos quedó otra que seguir solos", es el diagnóstico de Gastón Guzmán. Aunque nacidos como un grupo, casi toda la historia de Quelentaro ha sido la del dúo que terminaron afianzando los hermanos Gastón y Eduardo Guzmán, cantautores que se han sostenido incluso ante el quiebre impuesto por el exilio y la marginación.
De Angol a Rapel
Los hermanos Gastón (n. 1936) y Eduardo Guzmán Muñoz (n. 1940) crecieron en un hogar de Angol, una ciudad sureña que muchos años después de su emigración a Santiago terminó bautizando una calle con el nombre Quelentaro (palabra con la que en mapudungún se hace referencia a ciertas aves de rapiña).
Su familia, compuesta por sus padres y otros seis hermanos, tenía una afición profunda por la música, con un intercambio constante con payadores y folcloristas, y con el canto y la guitarra insertos en su rutina de un modo natural. Según ellos, la pobreza les impuso el gusto por la lectura. "Una de las maneras de salir de la mierda era estudiando, y ya en el colegio comenzamos a leer muchísimo", recuerda Gastón.
Luego de terminar sus estudios en el Liceo de Hombres de Angol, el trabajo llevó a Eduardo a la sureña central hidroeléctrica de Pullinque y a Gastón, a una escuela agrícola. Pero coincidieron un año más tarde en Rapel, donde ingresaron a trabajar para la compañía Endesa. Terminó siendo ese pueblo, construido en torno a la actividad que generaba entonces la enorme represa, el que atestiguó el nacimiento de Quelentaro.
Con un préstamo de la empresa, los hermanos Guzmán financiaron a principios de los años 60 una primera grabación: el single "El letrado". Sus primeros auditores fueron sus compañeros de trabajo, que comenzaron a distribuir el disco a través de los empleados de esa compañía por todo Chile. Al poco tiempo, Quelentaro se convirtió en quinteto, con el ingreso de Valericio Leppe, Eladio López y Arnaldo Álvarez, y el grupo se presentó al principio como Conjunto Quelentaro.
La música que comenzaron a trabajar como conjunto, más compleja en sus armonías vocales, llegó a los oídos de su entonces admirada Violeta Parra, a quien invitaron a un concierto para los trabajadores de Endesa, en 1962. Admirada también del trabajo del grupo, Violeta los invitó a participar de un disco suyo con varios invitados, y que en 1966 se publicó con el título La carpa de La Reina. Allí Quelentaro incluyó los temas "El joven para casarse" y "Atención, mozos solteros".
No pasó mucho tiempo hasta que se interesó en ellos la compañía EMI Odeon. En esa disquera el grupo publicó un nuevo single ("El palomo"), y pudo concluir al fin su debut largaduración. Ese primer LP se llamó Coplas al viento y fue publicado en 1966 (la carátula atribuye el trabajo a Voces del Quelentaro). Su segundo álbum, Huella campesina (1968), fue el último con formación de quinteto. Al retiro de López y Álvarez se sumó más tarde el de Valericio Leppe, quien formó al poco tiempo el Dúo Coirón.
Leña gruesa, el debut de Quelentaro como dúo, fue un disco fundamental para fortalecer su estilo, con una copla homónima de diecisiete minutos de duración, alegatos sin rodeos contra el mundo político ("Político Castro Mena") y los servicios públicos mal administrados ("Tos y sangre"), un guiño a los conflictos limítrofes con Argentina ("Nos quieren echar al mar") y uno de los temas más famosos de su repertorio: "Voces del Quelentaro".
Su relación con la Nueva Canción Chilena
Desde un principio no hubo más escuela musical para el grupo que la raíz folclórica, aunque ampliada por los muchos recuerdos que el dúo acumulaba de su infancia en el sur. En letras, alternaban lo tradicional (con varias canciones del folclor latinoamericano y Atahualpa Yupanqui como gran referente) con lo social, siempre desde el punto de vista del trabajador que intentaba sobrevivir según los códigos de lo rural y la provincia.
Un impacto profundo les produjo escuchar por primera vez "Arriba la cordillera", de Patricio Manns. "Al fin había una canción que podía ser la realidad misma de la vida", recuerdan los hermanos Guzmán en el libro Por dentro, escrito por Antolín Guzmán. Reflejo de ese impacto fue su LP Cesante, lleno de relatos que encarnaban con nombres y apellidos las visicitudes de los trabajadores chilenos. "Uno canta tantas veces los recuerdos de otras personas. Atahualpa Yupanqui dijo: Lo que a otros les pasaba también me pasaba a mí. En nosotros hay una mezcla del conocimiento o experiencia campesina con el conocimiento o experiencia del vivir en la ciudad. No somos cantores esencialmente agrarios, también hemos cantado a las labores ciudadanas: al carpintero, al panadero, al obrero, al minero, a los profesores", explican.
La peculiaridad de su abordaje artístico se anclaba en el formato de sus versos, pues Quelentaro fue el primer grupo de su época que utilizó la forma de la copla (que tan importante resultaría luego para gente como Tito Fernández). La copla suele definirse como "un cantar hablado", y para los años 60 ya era una forma difundida en países como Argentina y Venezuela (se cree que su origen es español). En su caso, eran versos redactados con las más grandes plumas de la época en mente, pues los Guzmán se caracterizaron desde siempre su gusto por la literatura, con especial énfasis en autores como Borges, Cortázar, Armando Tejeda y Ramón Gómez de la Serna.
Su circuito de presentaciones se daba entonces en auditorios radiales y peñas. El período de la Unidad Popular fue un tiempo vital para Quelentaro, que se mantuvo al ritmo de publicar al menos un álbum por año y afinó aún más la punta de sus dardos en verso. Incluso dentro del movimiento de Nueva Canción Chilena, sus canciones de la época eran de un inusual atrevimiento, con coplas dirigidas hasta contra El Vaticano y las jerarquías partidarias. "En comparación con lo que hacíamos, los cantantes de la Nueva Canción parecían niños de colegio de curas", dice ahora Gastón Guzmán. Esto marginó al grupo de instancias tradicionales de difusión de la canción comprometida en esa época, como el sello Dicap, del Partido Comunista. "Simplemente nos parecía mal cambiar la bandera del pueblo, por la de un color determinado", explican.
Coplas libertarias a la Historia de Chile fue su proyecto más ambicioso de ese período; un trabajo que el dúo definió como "nuestra tesis universitaria" y en el cual se abocaron a elaborar "una narrativa octosilábica de la Historia de Chile desde una perspectiva humanista". De los pretendidos seis discos se terminaron publicando sólo dos, aunque otros dos quedaron escritos. Para los hermanos Guzmán, el esfuerzo es valioso como alternativa a las lecciones oficiales con que aprendemos los chilenos sobre nuestro país. "En los colegios enseñan normalmente una historia muy oficial, y el aspecto más humano de los llamados padres de la patria no está. Eso hicimos nosotros", explican.
Divididos por el exilio
El Golpe de Estado podría haber marcado la disolución definitiva del dúo. En septiembre de 1973, mientras cursaba estudios universitarios de música, Eduardo Guzmán fue enviado al exilio por la nueva administración militar. Partió primero a Mendoza junto a su esposa y sus tres hijos, y tras el paso por otro par de ciudades argentinas, viajó a establecerse de modo definitivo en Canadá.
Fueron tres años de completo silencio musical, y no sólo para los Guzmán. El exilio de Quilapayún, Inti-Illimani y los hermanos Parra, el asesinato de Víctor Jara y las represivas medidas de los militares (censura, toque de queda) hacían impensable mantener un ritmo de conciertos como el de antaño. Sin embargo, y pese a la insalvable separación, la dupla decidió mantener el nombre de Quelentaro con un trabajo a distancia.
Así, y durante varios años, Eduardo se mantuvo enviando ideas de temas a su hermano en Santiago, quien a su vez los iba completando y mostrando en presentaciones solistas en vivo. Nacieron así canciones como "Qué de caminos" (basada en una larga carta) y "Milonga para Celinda" (dedicada a su madre). Los hermanos sentían como una responsabilidad mantener el nombre del grupo en un período de la Historia de Chile que parecía oponerse a todo aquello contra lo cual habían cantado alguna vez.
El recuerdo poderoso de su trabajo a dúo y la creciente inquietud europea por la situación político-social chilena permitió a Gastón organizar una primera reunión con su hermano en Alemania. Ambos emprendieron entonces una gira europea que los llevó también por Holanda, Suecia, Bélgica, Francia, Rumania y España. Vinieron más tarde otras posibilidades de conciertos internacionales, y para principios de los años 80 las presentaciones de Quelentaro en el extranjero eran un asunto regular. Durante más de una década la vida de Gastón Guzmán se dividió anualmente en dos: seis meses en Chile y otros seis en giras por el exterior. Del período se destacan presentaciones suyas en la televisión española y la BBC inglesa. El dúo logró además trabajar álbumes nuevos en Argentina y España.
Sus composiciones se fueron ampliando en temática y arreglos. Tiempo de amor (1976), por ejemplo, fue un álbum de poderosa poesía romántica ("el amor también es revolucionario", recordaron al presentarlo), con clásicos de su repertorio como "Se me asoma tu nombre" y "Desde mi cuarto". El LP Buscando siembra (1979) incluyó "Copla del hijo", otro de sus temas recordados. En el disco Lonconao (1982), el dúo se abrió por primera vez a la utilización de más timbres instrumentales, como los de la flauta y el charango.
La orden de exilio de Eduardo Guzmán fue levantada a fines de los '80, y el dúo realizó masivas presentaciones de regreso, con una serie que incluyó cuatro conciertos en un teatro California copado de público y otras dos funciones en el Cariola. Más tarde, un actuación suya en el capitalino teatro Gran Palace fue grabada y editada luego como disco bajo el título Quelentaro en vivo (con tres temas antes inéditos).
En democracia, Quelentaro se ha mantenido como un proyecto musical activo, aunque al margen de los medios de comunicación y las radios. El grupo sigue publicando álbumes por Alerce, entre los que se destaca 8 de marzo (1996), construido en torno a reflexiones sobre la mujer, y realiza presentaciones principalmente en provincias.
Su talento y aporte al cauce popular chileno fue reconocido de modo oficial en 2002, cuando el gobierno de Ricardo Lagos le otorgó al dúo el premio Presidente de la República en la categoría de folclor. Poco antes, los hermanos Guzmán habían firmado juntos el libro Anocheciendo, con el recuento escrito de varias de sus composiciones.
servido por zocalo
55 comentarios
compártelo
30 Septiembre 2006

Compositor, violinista, multi-instrumentista e investigador étnico. Desde muy niño manifiesta interés y vocación por la música. Inicia a los 7 años su formación musical formal en el Conservatorio Nacional de la Universidad de Chile, donde completa luego de 10 años de estudio cursos de Teoría, Armonía, Violín, Piano Complementario y Música de Cámara. En dicha casa de estudios destaca como alumno estrella obteniendo las mejores notas, desarrollando desde los 10 años una actividad de presentaciones públicas con su violín y creando en forma autodidacta sus primeras composiciones musicales. Posteriormente, continúa sus estudios de Interpretación Superior en Violín, con el Profesor Jaime de la Jara, en el Departamento de Música de la Universidad Católica de Chile, egresando con calificación máxima.
A los 17 años (1971) funda, junto al pianista Ronaldo Reyes, el "Dúo Enrique Soro" (violín y piano) y efectúa una gira por los países sudamericanos, haciendo a su vez grabaciones para radioemisoras latinoamericanas.
A los 18 años (1972) es becado por el Ministerio de Cultura de la URSS, para realizar estudios de postgrado en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú. Durante cinco años es discípulo de los más destacados maestros de Polifonía, Piano, Estética, Filosofía, etc., dedicando siempre preferente atención al Violín (Prof. Maia Glesarova / Natalia Boiarskaia; Cátedra de Yuri Yankelevich / Leonid Kogan) y a la Composición (Prof. Konstantin Batashov; Cátedra de Aram Kachaturian).
A los 22 años (1976) es laureado en el Congreso Anual de Compositores de la URSS, por su obra Suite para Violín y Violoncello. La obra es estrenada en Moscú por Daniel Zisman y Eduardo Valenzuela, grabada y retransmitida por radio a países de Europa del Este.
A los 23 años finaliza sus estudios en Moscú y se traslada a Buenos Aires, Argentina, para estudiar durante un año con Fedora Aberastury (discípula de Claudio Arrau) su sistema de manejo de energías y aplicación a la técnica interpretativa. A la vez se desempeña como Primer Violín y solista de la Orquesta de Cámara "Solistas de Buenos Aires" (dirigida por Alberto Epelbaum) y Profesor de Violín, poniendo en práctica un novedoso y adelantado sistema de enseñanza que le permite a sus alumnos acortar considerablemente los plazos de aprendizaje en relación a la enseñanza convencional.
Cumplida esta etapa vuelve a Europa a los 24 años y fija residencia en Madrid. Comienza su práctica de yoga y meditación y compone más de cien canciones con contenido místico.
En 1982 el músico de 27 años gana el Concurso DAIC-CHILE, Mención Música de Cámara con su Suite Sudamericana.
El 28 de Enero de 1983, en el Centro de Información de la ONU en Lima, Perú, entrega ante la prensa local y en una emotiva ceremonia su "Himno por la Paz", al Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, por intermedio del Coordinador de ese Organismo en Perú, Helio Bittencourt.
El 6 de Noviembre de 1983 organiza el "Primer Festival de Santiago por la Paz". Convoca a destacadas personalidades del mundo científico (Igor Saavedra, Presidente de la Academia de Ciencias de Chile, Lola Hoffmann, psiquiatra), artístico (Mario Baeza, Roberto Bravo), religioso (Monseñor Camilo Vial), sindical (Clotario Blest), etc. Durante todo el día, miles de personas se congregan en el Parque O’Higgins, creando una fuerza de paz. Desde las localidades mas apartadas de Chile, los niños, colegios y padres, responden al llamado que Joakin Bello hiciera por la prensa nacional y envían por tren y buses, bolsas repletas con juguetes bélicos que el mismo día del Festival son transformados en la materia prima de gigantescas esculturas por la paz que se irguieron en dicho Parque. Ante los provocativos vuelos rasantes efectuados por aviones y helicópteros militares, el pacifista en más de una ocasión hubo de calmar a la multitud diciendo: "manténganse tranquilos, en paz, ellos también son nuestros hermanos".
Este magno evento fue financiado por un ayuno colectivo de alumnos y amigos de Bello. (El dinero ahorrado en alimentos se depositó en un fondo común con el que se pagaron los gastos ineludibles de un megaevento de estas características). Joakin Bello, como organizador y figura aglutinante del Festival, extendió su ayuno a 53 días de solo agua.
En su continua actividad como compositor, crea entre 1982 y 1986, Ofrenda de los Andes por la Paz. En el mismo período, graba tres álbumes de canciones con la participación de la cantante Paula Monsalve: Hijo del Planeta, Yo Soy y Sé Feliz.
En 1987 incursiona en la música electro-acústica, combinando la música con los sonidos de la naturaleza. Así crea Detrás del Arcoiris, el primer disco compacto realizado en Chile. Asimismo, con su álbum Preludios, produce la primera grabación digital del país; ambas grabaciones se efectúan en los estudios de la Radio Horizonte, en una coproducción entre el artista y Julián García-Reyes .
En 1988 Gaia Records de New York (distribuido por PolyGram) edita "Detrás del Arcoiris" ("Beyond the Rainbow") en Estados Unidos.
En 1989, el músico se radica en Estados Unidos y crea su propio sello de grabación TOTAL MUSIC, cuyo nombre interpreta la percepción que el artista proyecta en su quehacer musical.
"La MÚSICA TOTAL - dice - propone un nuevo universo sonoro de síntesis e integración al combinar el eterno y curativo canto de la naturaleza con los instrumentos del pasado y el presente y el poder y pureza de la electrónica y la computación, otorgando así una nueva dimensión a la tradición y abriendo una ventana al futuro".
Su música trasciende las fronteras y es empleada por grupos religiosos, de meditación y crecimiento personal, así como en coreografías, películas, videos étnicos y documentales para televisión y películas.
En 1990 publica Reminiscencias, De los Himalayas a los Andes y Centros Magnéticos: Rapa Nui.
En 1991 es invitado por el actor Robert Redford a su rancho en Utah. Por espacio de dos semanas, y junto a un selecto grupo multidisciplinario de artistas de diferentes países del mundo, elabora un documento en donde se define la defensa del ecosistema planetario por los artistas con conciencia ecológica. Este documento es entregado a la ONU en Nueva York. Para financiar algunas iniciativas ecológicas, publican el CD "Sundance" (en alusión al Instituto de Cine de Robert Redford). Joakín Bello colabora a ese CD con su "Preludio para una Musa Durmiente" así también, lo hacen con su música Byron Janis, Billy Joel y otros destacados músicos.
En 1992 es invitado a participar en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, Brasil. En el Palacio Tiradentes toca su música para inspirar antes de sus discursos al Dalai Lama y otros líderes espirituales, así como a Al Gore, Vice Presidente de los Estados Unidos y otros líderes políticos. Toca también en grandes conciertos al aire libre en colaboración con Thoomas Tuulse, Paul Winter, John Denver, Gilberto Gil y Sheena Easton.
En 1995 lanza al mercado Sandino, (banda sonora del film del mismo nombre), Ofrenda de los Andes por la Paz, Nocturnos, Cantos de Rapa Nui (recopilación antológica producida y grabada por el propio compositor en Isla de Pascua) y remasterizada digitalmente para CD, Hijo del Planeta, Yo Soy, Sé Feliz y Back in Arkansas.
En 1998 compone y graba en Puerto Rico el CD "De Amores Luminosos", producción que le encarga PolyGram Latino de Miami y en donde la voz solista es de Nydia Caro.
Durante el mismo año, en Miami produce, compone y graba "... Y Serás Feliz", con la cantante venezolana Leonor.
Hacia finales de 1998 comienza en Nueva York la producción de "Sacred Love" con Carina Courtright.
Como concertista ha presentado su música en los cinco continentes, en escenarios tan diversos como el Teatro Colón de Buenos Aires; Universal Amphitheatre de Los Angeles, California; Teatro Nacional Heitor Villa-Lobos de Brasilia; Ateneo de Caracas, Venezuela; y en grandes festivales al aire libre en Norteamérica, Sudamérica e India.
Frecuentemente aparece en programas de televisión, radio e internet.
VER MAS EN LA PAGINA DE JOAKIN BELLO
servido por zocalo
1 comentario
compártelo
7 Septiembre 2006

Por Gabriela Bade de MUSICA POPULAR.
Una de las voces más irónicas y divertidas surgidas en el contexto de la Nueva Canción Chilena es la de Gonzalo Grodona, el Payo. Nacido en 1945 y fogueado al calor de las transformaciones sociales de los '60, Grondona se convierte en Valparaíso en figura ineludible para hablar del movimiento artístico del puerto. Antes de iniciar una carrera como solista, Grondona se da a conocer a través de los conjuntos folclóricos Los de Quintil y del Conjunto Folklórico Universitario al comienzo de los años '60.
El genio atento de Grondona le permitió zafarse de las estructuras tradicionales y rápidamente El Payo se vio tentado por el rock and roll y colabora con algunos grupos de la época. Los Mac's harían famosa "La muerte de mi hermano", escrita en 1965 con Orlando Muñoz. Esa canción se transforma en hit de la época, pero también es himno del regreso de la democracia, en los '90, pues la Asociación de Trabajadores del Rock, hizo en 1991 una versión a varias voces de ese clásico.
Después del rock and roll de inspiración hippie, Grondona volvió a las canciones asociadas a la Nueva Canción Chilena y en la voz de Osvaldo Gitano Rodríguez, Tiemponuevo, Los Ponchos Rojos, Homero Caro y Quilapayún plasma su huella en la época del canto conciente. Grondona iba así creciendo como figura imprescindible de la V Región como fundador de numerosas peñas. Es, de hecho, en la Peña de Valparaíso donde empieza a desarrollar su carrera como solista. Su insistencia lo llevará a Santiago, donde también se convertirá en invitado en la peña "Chile Ríe y Canta" y en la Peña de los Parra.
Tras estas incursiones en distintos escenarios, Grondona graba su primer disco, El Payo. Ahí deja las bases de lo que será su estilo tradicional: voz, banjo, crónica urbana y mucho humor; y siembra un clásico, "Il Bosco", canción que fue finalista del Segundo Festival de la Nueva Canción Chilena de 1970. En su siguiente trabajo, Lo que son las cosas, ¿no?, aparece otro de sus clásicos: "La Nelly y el Nelson".
Comprometido con el gobierno de Salvador Allende, como muchos de su generación, Grondona compone algunos temas dedicados a temas contingentes y graba un par de canciones para celebrar el primer año de gobierno socialista. Luego vendría su tercer disco, Payo Grondona en serio, para el sello La Semilla, no alcanza a ser editado antes del 11 de septiembre de 1973. Ese día también marcará para el trovador el comienzo de diez años de destierro. Tras un breve paso por Argentina (donde graba el disco Por Chile en 1974), se va a Alemania Democrática y luego a Italia, donde hace un magister en periodismo. Desde su nueva residencia vuelve a las canciones, pero esta vez, con guitarra. En 1983 vuelve a Chile y se suma a la escena musical de la oposición a Pinochet como artista del sello Alerce, el sello de Ricardo García. En 1984 aparece su cassette Canto de nuevo que reúne sus canciones más conocidas, vueltas a grabar. El disco también incluye temas inéditos y cuatro títulos para la película "Nemesio" de Cristián Lorca. En 1987 graba el segundo disco tras su retorno: Cultura de vida (de aquí son "Cuando era guailón", "La circunvalación Américo Vespucio" y "Llévate la llave").
Como para varios artistas de su generación, la llegada de la democracia pasó de ser la mayor esperanza a la mayor decepción. Grondona graba un último disco original en 1992, que fue editado como cassette, Cuarento’n, también para Alerce. El disco no logra ninguna proyección comercial. Desde entonces Grondona fija residencia en Valparaíso, y desde allí hace esporádicas presentaciones.
En 2001 recupera el entusiasmo y lanza Playa Ancha, 1945. El disco, financiado por Fondart, tiene un fuerte carácter autobiográfico y es editado luego por el sello y productora Vicio Secreto. En 2004 y gracias, otra vez a Fondart, Grondona reedita sus discos El Payo y Lo que son las cosas, ¿no? Actualmente el cantautor está retomando su actividad de conciertos y ya son varias sus fechas en Santiago. Hasta ahora sólo ha cantado acompañado por Eduardo Peralta y por Patricio Anabalón.
DISCOGRAFIA:
- El Payo (1970 - Alerce)
- El Payo Vol.2 Lo que son las cosas ¿no? (1971 - Dicap)
- Payo Grondona (1973 - Edición extranjera)
- Por Chile (1974 - Edición extranjera)
- Tiempo nuevo (1976 - Edición extranjera)
- Canto de nuevo (1984 - Alerce)
- Cultura de vida (1987 - Alerce)
- Cuarent'on (1992 - Alerce)
- Playa Ancha 1945 (2001 - Fondart)
(EPs, antologías de éxitos, grabaciones en vivo, DVDs, reediciones)
- El Payo + El Payo Vol. 2: Lo que son las cosas ¿no? (2002 - Fondart)
(Compilados de varios artistas)
- Se cumple un año, ¡¡¡y se cumple!!! (1971 - Edición independiente)
- Encuentro de música latinoamericana (1972 - Edición extranjera)
- An anthology of Chilean New Song (1975 - Edición extranjera)
- La gran noche del folklore (1984 - Alerce)
- Por la vida (1985 - Alerce)
- Canto Nuevo, antología volumen 2 (1995 - Alerce)
- Nueva Canción Chilena. Antología definitiva (2003 -Warner Music)
servido por zocalo
2 comentarios
compártelo