Por Vladimir Coppo G. de LA NACION
“La Yein Fonda” celebró diez años y lo hizo en familia: ahí estaba Ángel Parra, o “Paparra”, como lo nombraron para diferenciarlo de su hijo, guitarrista de Los Tres. Cerradas las puertas del taquillero evento en Quinta Normal, Parra hace sus maletas para viajar a París, dejando un deseo pendiente en Chile: reeditar “Chile de arriba a bajo”, un disco grabado junto al escritor Manuel Rojas (“Hijo de ladrón”, “El vaso de leche”) y editado en 1968 por Arena, sello hoy inactivo y casi completamente descatalogado.
“Chile de arriba a abajo” está formado por ocho canciones escritas por el Premio Nacional de Literatura y musicalizadas por el folclorista, un paseo por el Chile de la Unidad Popular, lleno de metáforas y críticas sociales antiimperialistas. “Destaco todas las canciones y por sobre todo la presencia de Rojas. Cuando escuchas el vozarrón del viejo, es como si estuviera ahí, está vivo”, asegura el músico documentalista.
Parra recuerda que ante la propuesta de un trabajo folclórico-político, el escritor “se manifestó de acuerdo inmediatamente, entregó los textos y el día que hubo que grabar, estuvo allí puntualmente”, rememora. De hecho, las sesiones de guitarra en el jardín de su casa tejieron una cercana complicidad: “le entusiasmó hacer verso corto para que fuera cantado. Él era un hombre impresionante, se veía como un roble. Tenía un exquisito sentido del humor y mucha sencillez”.
El cantautor reconoce su predilección por trabajar con escritores experimentados (ver recuadro). “Lo atractivo era que se formaba un puente generacional entre ellos, la música y mi público, en ese tiempo joven”, recuerda. Una práctica que Parra se niega a abandonar, pues para su próxima visita a Chile, pretende realizar documentales a partir de las figuras de Fernando Alegría, Manuel Rojas y su madre, Violeta Parra.
Cantados a dos manos
En su discografía, queda claro el interés de Parra por trabajar con literatos. En 1967, lanzó “Cuecas con Fernando Alegría”, junto con el narrador nombrado en el título. Dos años más tarde, “Arte de pájaros” con la participación vocal de Pablo Neruda. También utilizó versos del poeta español Federico García Lorca en “El galapaguito” (1972) y “Pisagua”, editado poco antes del golpe de Estado e inspirado en la novela “La semilla en la arena”, de Volodia Teitelboim. Por último, “Amado, apresura el paso” (Alerce, 1995) nació de las rimas de Gabriela Mistral.
Escribe un comentario