Por Alejandro Bandini de GRAN VALPARAISO
Durante tres días Santiago se reencontró con los sueños y las ilusiones colectivas... ¿o nos embaucaron con un nuevo reality callejero, del que fuimos simples comparsas?
EL ESPECTACULO HIZO evocar algunas de aquellas jornadas masivas ya olvidadas por cientos de miles de chilenos. Jornadas memorables que se remontan (como última referencia válida en número de espectadores) a aquellos eventos memorables y míticos en las postrimerías del año 1988, previas al plebiscito que derrocaría a Pinochet. Jornadas masivas y ciudadadanas en donde la alegría y la espontaneidad se tomaban las calles en busca de un objetivo común. Jornadas de recuperación de espacios públicos para el libre albedrío de las más diversas manifestaciones.
Y así no más fue. Confieso que me emocioné. Atrincherado en Alameda con Lastarria (justo donde estuvo alguna vez la sede del NO hace muchos, muchos años y donde ahora uno de los tantos banco ofrece créditos con "interés en las personas") fui testigo de una ciudad cómplice que se abocó a seguir a la "Pequeña Gigante" en su búsqueda y captura del Rinoceronte. Una ciudad que durante tres días olvidó su monotonía gris e hizo un regreso maravilloso y largamente postergado a su infancia, a su capacidad lúdica (que creímos olvidada) y a la recuperación de espacios que la mayor parte del tiempo resultan hostiles e impenetrables; calles que se entregaban a esta "Pequeña Maravilla".
Una ciudad dispuesta al aplauso, a la complicidad y al fervor que se le planteaban. Los niños resultaron los más entusiastas, y, a la vez, cómplices e instigadores de los mayores que, al menos por un tiempo, olvidaran el Transantiago, Chiledeportes, el calor estival y las quejas y angustias rutinarias. Un premio válido y atesorado por miles de personas a las que, escapar del día a día,
resulta una aventura largamente postergada, un sueño lejano e inalcanzable.
Si hasta era posible ver los edificos de la Alameda con sus gentes asomadas lanzando papel picado al paso de esta comitiva que nos sacó del aletargamiento y nos invitó a jugar este juego maravilloso.Un juego al que todos estábamos invitados, que reivindicó el espectáculo popular, las calles para la gente y ese espíritu solidario y lleno de camaradería que alguna vez tuvimos a raudales. Y que pide a gritos más cultura para la calle, más espectáculos en que nos involucren y más participación ciudadana de verdad...
Por todo eso, Salud Pequeña Gigante, GRACIAS POR LA MAGIA, TE NECESITÁBAMOS INTENSAMENTE. NO TE OLVIDAREMOS!!
EN NEGRO
¡Qué puedo decir!! Es el triunfo, una vez más, de los medios de comunicación de masas. Esos mismos que , hace no más de dos semanas, nos dijeron que el nivel cultural de los chilenos estaba en la UTI. Que nos han enrostrado tantas veces el hecho de que la cultura es una de las últimas prioridades de nuestra gente, que nos dirigen nuestra conversación de sobremesa y que terminan por dictaminar cada uno de nuestros pensamientos y posturas.
Pero no sólo es culpa de ellos. Sería iluso considerarlo de esa manera. Ahí está nuestra masa abúlica, predecible y manipulable, que sigue los designios de la moda, que no lee más de 1/2 libro al año, que no ha visto una obra de teatro en los últimos 4 años y que no está dispuesta a invertir más de mil pesos al mes en cultura. ¿Que me trague el cuento de que ahora somos un país
con sed de cultura? ¡¡Jamás!!
Esto es un invento de los mass media. Un aparatage publicitario largamente estudiado -al estilo de los realities televisivos- que "subió" por la razón o por la fuerza, a esta muchedumbre. Es increíble el poder de la persuasión, el boca a boca y el efecto dominó... Las conjeturas eran muchas y desinformadas; que las micros volcadas eran una manifestación contra el Transantiago, que la niña era un ángel caído del cielo dispuesta a arrasar con el poder maligno de las micros amarillas, etc, etc. lucubraciones más y menos que iban y venían por las bocas desinformadas de nuestros ciudadanos.
Y ahí estuvieron, cómo no, los medios cómplices siempre dispuestos a uniformar a la masa y a manipular la opinión pública. No se oyó nada en estos días, que no tuviera relación con la muñeca. Simplemente, fuimos invadidos. Lo que viene será análisis de sociólogos, sicólogos, analistas y hasta videntes; que el país ANSÍA !!! cultura... que la gente quiere tomar las calles... que la nueva era amerita este tipo de espectáculos, que el Teatro se debe a un público masivo y un largo etcétera...
Aunque la realidad cotidiana que nos invada una vez dirá que esas masas dirigidas volverán al redil de la disciplina, el día a día cotidiano y a esa realidad tan ajena a "La pequeña Gigante",en la espera del siguiente montaje al que los medios nos pidan asistir. De ella, quedará sólo esa foto a $500 que al cabo de dos meses se olvidará en el fondo de alguna caja y que alguna vez saldrá a flote cuando queramos recordar que alguna vez soñamos, que alguna vez todos quisimos ser niños, y que, finalmente, no pudimos. La realidad nos habrá derrotado en el intento.
increiblemnte espectacular ver a esta niña de 7 metros de alto (eso segun la prensa) tube la mala idea de ir a verla... ¿por que mala? definitivamente una asquerosa organizacion... el espectaculo era pa disfrutarlo y muchos no lo hicmos... creo que debieron abrir las calles y dejar que la niña pasara entre las personas...pero a medida que avanzaba carabineros, prensa y la organizacion del evento apretaban a la gente a su paso, para abrir paso a la pequeña gigante...muchos de los que fuimos presionados y empujados (literalmente) no disfrutamos del espectaculo entre nosotros, niños y mujeres.
de lo poco que vi nada que decir, es impresionante...
espero que para la otra sean un poco mas consientes , por lo menos con los niños (de los cuales muchos solo le vieron la espalda)
Acerca del montaje de esta obra y de la parte filosófica, socio&sicológica de los fenómenos masivos en nuestro país es mucho lo que se puede decir. Pero creo que el fenómeno mas llamativo a mi parecer es ver como...quienes se vuelven por un día "habitantes" de esta ciudad no son capaces de devolverle la mano a Santiago, botando el papelito del helao', la botella del agua, o la cuestion que sea...cómo puede costar tanto buscar un basurero (lo cierto es que en la vida real si cuesta, los municipios no ayudan mucho a crear buenos hábitos)o simplemente bótelo en la casita no???!!!
Y eso chao pescao'
menos mal que las lukas de la traida las puso el gobierno frances, porque harto caro el mentado montaje, eso si independientemente lo que haya sido me parece de un nivel super básico que raya en el surrealismo el que la prensa y los medios en general hablaran de esta performance como si fuese real, una soberana boludez, sólo digna de este pueblico en el culo del mundo, sprinfield... sólo faltaron los simpson!!!
the official culture is sucks!!!