Por Iñigo Díaz de MUS.CL

Si para el trío Vejara el cultrún es rockero, para el quinteto Horeja casi todo lo que viene desde el mundo originario puede ser rockero. No sólo los instrumentos. También los patrones rítmicos, los trances, la poesía, las denominaciones de origen, los mitos y los ritos. Ya en su aparición con el disco Fffrrr (nhr) (2004), Horeja venía trabajando sobre inspiraciones de nuestras etnias selknam y kaweskar y desde ahí se integró a cierta escena musical que se mueve entre lo conceptual, lo progresivo, lo académico y lo derechamente rockero. Ahora con Tuwún (2006), su segundo título, hay más caudal de fuerza, peso y presión conjunta, inspirada en la cosmovisión mapuche.
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También hay más canciones para protestarle al orden establecido, porque las minorías tienen también su hora. Por muy extremo que suene, su vocalista Matiuk, de timbre arrastrado y grueso, preciso para esta concepción de duro rock fusión contemporáneo (especial atención a la gutural "Piccolo chiccolo chiccolo piccolo"), reclama en "Los hombres de la caña" su derecho a la libertad personal. En sus líneas dice "quiero tomar si quiero / la opción de tomar veneno". Y la banda completa parece alinearse en contra de quienes tildaron la movilización en el día del "joven combatiente" como la del "joven delincuente". Ahí, Horeja evoca un viejo cántico de lucha en la calle en la canción "Poder popular", con líneas como "Quién protege a la ciudadanía / meta lumazo la policía".
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Si no hay trutruka, hay pifilka. Si no hay pifilka, hay cultrún, y si no hay ninguno de esos hay dos guitarras eléctricas pesadas, ejecutadas por De La Prida y Saavedra, que se entrelazan en riffs veloces o alternan su predominio. Hay líneas de bajo que golpean y que también brincan en una manera más funk cuando Fregonarra ataca con golpes de pulgar. Y sobre eso, más una batería de Plaza que no perdona, Horeja cuenta historias ancestrales. Una ceremonia de acción de gracias en "El guillatún" (que no es la canción homónima de Violeta Parra) o la pacificación de las minorías a través de cinco siglos en "Tuwún (lugar de origen)". La banda suena más fuerte en estas dos canciones y en la parte final del álbum, con la "Suite de los animales", dividida en sus correspondientes pequeñas partes o movimientos. En el breve instrumental "Queltehues bailando" se realzan las guitarras eléctricas, se recita en selknam en "Marren-marren (el mito del guanaco)" y se traduce al castellano en "El mito del guanaco (marren-marren)": la canción es la misma, aunque sea otra. Pero Horeja siempre rockea igual de rudo.
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Temas:
1. Tuwún (lugar de origen).
2. Poder popular.
3. Yoroheu.
4. Maukel II.
5. Los hombres de la caña.
6. El guillatún.
7. Piccolo chiccolo chiccolo piccolo.
8. Maukel III.
9. Trein a tunji.
10. La suite de los animales:
a) Marren-marren (el mito del guanaco)
b) Queltehues bailando
c) El mito del guanaco (marren-marren)
d) Dungun treile
e) El baile del queltehue.
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Músicos:
Matiuk (voz)
Rodrigo de la Prida (guitarra)
Luis Saavedra (guitarra)
Guido Fregonarra (bajo)
Ramón Plaza (batería).
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www.horeja.cl