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Loyola fue reconocida con el Premio a la Difusión, por su trabajo de largos años dedicado al género, mientras que Fuentes -fundador de Los Pulentos de la Cueca- recibió la distinción al Cultor.

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“Como siempre, rodeada de hombres la Margot”. Las amigas de una de las folcloristas más importantes de nuestro país no lograban felicitarla debido al tumulto de “caballeros” que se le acercaba y la abrazaba. A sus 88 años, la destacada Margot Loyola acababa de recibir un nuevo reconocimiento en su trayectoria: en una ceremonia realizada este martes en el Salón de Honor de la Universidad Católica, la artista recibió el Premio Samuel Claro Valdés a la Difusión de la cueca, género que desarrolla desde hace ya varias décadas. Pero Loyola no fue la única homenajeada de la noche. El Premio al Cultor recayó sobre uno de los más importantes defensores de la cueca urbana, fundador del reconocido grupo Los Pulentos de la Cueca y proveniente de una familia de cuequeros, Pepe Fuentes.

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Ambos recibieron este reconocimiento que se entrega cada dos años, y que busca homenajear a quienes mantienen viva la música tradicional chilena, así como perpetuar el legado de uno de los personajes más importantes vinculados al estudio del género, Samuel Claro Valdés.

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En un encuentro que estuvo marcado por la presencia de diversos personajes vinculados al mundo de la cueca, como El Baucha, Daniel Muñoz y la agrupación Los Trukeros, ambos músicos recibieron el reconocimiento que entregan la Corporación Patrimonio Cultural, el Instituto de Música de la Universidad de Chile (IMUC), y Minera Escondida, y que es patrocinado por la SCD, Nuestro.cl y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

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En la ocasión además se lanzó un nuevo disco de cueca fusión, producido por el músico Mario Rojas y distribuido bajo el Sello Chile Profundo. El Ángel de la Cueca cuenta con la participación de reconocidos músicos chilenos como el trompetista de jazz Cristián Cuturrufo, Pablo y Felipe Ilabaca (ambos de Chancho en Piedra), la cantante Claudia Acuña, el grupo Los Trukeros, el payador Manuel Sánchez e Ignacio Hernández (fundador de Los Santiaguinos).

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La vida es cueca

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Oriunda de Linares, Margot Loyola ha creado toda una escuela en torno a cantos y bailes tradicionales de Chile, convirtiéndose en una verdadera embajadora de nuestra cultura. No sólo se ha desarrollado como una gran intérprete y difusora de la cueca, sino también en una prolífica investigadora: sus múltiples actividades de estudio han dado origen a libros como Bailes de Tierra (1980) y El Cachimbo (1994), a los videos Danzas Tradicionales de Chile (1994), La Zamacueca (1999) y Los del Estribo, Cantos y Danzas Populares de Chile (2001) y a una discografía que incluye cerca de 30 producciones.

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En 1994, Margot Loyola recibió el Premio Nacional de Arte con mención en Música como reconocimiento a su trayectoria. Hoy con el reconocimiento que le otorga el Premio Samuel Claro Valdés, se confirma en uno de los nombres más importantes de nuestra música popular.

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Familia cuequera

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Pepe Fuentes conoció la cueca cuando aún era un niño. Nacido en Nueva Imperial en 1931, se crió en medio de cuecas y tangos, convirtiéndose la música en parte esencial de su vida. “Con tarros me armaba una batería, mi abuelita tocaba arpa, mi mamá la guitarra, mi papá la mandolina y el banjo. Cueca toda la vida”, dijo en una entrevista al diario La Nación.

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Cuando ya era un adulto y decidió que la cueca no era parte de su vida, sino que la vida misma, Fuentes fundó a mediados de los 80 Los Pulentos de la Cueca, agrupación difusora de la afamada cueca urbana, y que integraban también Jorge Montiel, Pedro Zamora, Rafael Berríos (Rabanito) y Alejandro Espínola. Entre los discos editados por la agrupación destaca Cuecas Chimbirocas y Cuecas Cahuineras (1988), que fue reeditado en 2000, y que los convirtió en una de las agrupaciones más importantes del género en esa época.

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Con este reconocimiento, Fuentes se confirma como uno de los cultores más destacados de la cueca urbana, hoy de la mano de su mujer, la también folclorista Maria Ester Zamora, hija de Segundo Zamora, creador de obras esenciales de nuestra música popular como “Adiós, Santiago querido”.