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Por Iñigo Díaz de MUS.CL

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Si el charango fuera una guitarra eléctrica ya habría en esta historia un prócer, Conrado Charry García. Habría un solista elegante como Horacio Durán y uno velocísimo como Freddy Torrealba. Sólo faltaría el rockero, pero como Charanku ha sido presentado por su creador como un proyecto de "charangos y guitarras eléctricas", aquí está el último músico de esta muestra. Italo Pedrotti tiene 41 años, escuchó todo el rock clásico de la época y además fue un estudioso de la música andina al tiempo que un coejecutor del único método de entrenamiento del charango que existe en el mundo. Su instrumento ya era adelantado en los años en que militó en Entrama y ahora, en Charanku, en sus manos el charango es un charango urbano, contemporáneo y sobre todo progresivo.

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Desde ya, el grupo que dirige no toca huaynos puros ni regionales. Explora en otras fusiones formas cruzadas de operar el instrumento que alguna vez fue fabricado con la coraza de un animal fuerte como el quirquincho. Charanku desnivela esas lógicas musicales y aunque palpita siempre aire altiplánico (nadie que toque un charango podría desmarcarse del sonido tradicional), Pedrotti y su ensamble saben que provienen de una gran ciudad, donde se escucha rock eléctrico, pesado o progresivo. También existen en la historia de estos músicos bandas como Led Zeppelin o, si vamos algo más allá en la retórica musical, también un ensayo como el de King Crimson. Charanku realiza ese trabajo disciplinario crimsoniano en "Los cuatro jinetes", un experimento del largo aliento donde el charango aparece impulsado desde atrás por una unidad nunca antes tan rítmica y contundente como aquí con el bajo y la batería.

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Hay más charangos que los que sólo tocan Italo Pedrotti y José Luis Delpiano en Charanku. Están tras las composiciones del repertorio, integrando el cuerpo musical del instrumento más peligroso de la primavera de 1973: el propio Horacio Durán (de Inti-Illimani Histórico) con la "Tonada triste" (que recuerda esas melodías iniciáticas de la música andina de su agrupación), y Pajarito Araya (de Huara) con el "Reencuentro" (que un tiene inteligente solo de bajo eléctrico). Ellos son dos de los charanguistas chilenos más respetados por Pedrotti, el hombre que conduce, escribe y firma todo lo demás: "Vuelo de pájaros" con piano, guitarra de jazz y ágiles brincos de tres tiempos, la tensión persistente de "Sibanak, el ángel errante", o "Sideral", una narrativa composición del proyecto original de Charanku, como si ésa fuera el manifiesto estético del riff unido al repique. Charanku es la palabra como los indígenas llamaban al instrumento que los españoles nombraron charango. Ese espíritu se mantiene vivo, sólo que ahora se vuelve más rockero y más progresivo también.

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Temas:

1. Amaneceres

2. Reencuentro

3. Otoñal

4. Tonada triste

5. Cuatro jinetes

6. De Ushuaia a la Quiaca

7. Vuelo de pájaros

8. Sinabar, el ángel errante

9. Sideral

10. Ascotán.

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Músicos:

Italo Pedrotti (charango, charangón, ronroco, percusión, guitarra acústica)

Marcelo Arenas (batería)

Patricio Lisboa (guitarra eléctrica, contrabajo, loops)

Felipe Conejero (bajo eléctrico)

José Luis Delpiano (charango)

Italo Aguilera (guitarra eléctrica)

Diego Salazar (piano acústico y piano eléctrico)

Ignacio Urrejola (piano acústico)

Davor Miric (violín).